Ensayo Literario sobre teclear
La oferta del teclado
Verónica Vázquez Vargas
Hay personas que tienen colecciones de teclados que hacen sonidos más suaves, cremosos casi y que se empeñan en comprar teclas remplazables con pequeñas esculturas y colores de su agrado, como todo buen coleccionista, embellece su espacio con aquello que le interesa, en este caso, la principal herramienta de trabajo que es en este momento de la historia una computadora.
También están los teclados más densos, de uso rudo, como los de las oficinas. De igual manera la acción de teclear es muy satisfactoria, no sólo el sentimiento lúdico de apretar pequeños botones, también la agilidad que adquirimos en los dedos con la práctica a través de los años, es como si estos terminaran siendo poseídos durante un momento, la experiencia de teclear nos permite acceder a las letras sin tener que verlas. Las palabras que nos van surgiendo con rapidez salen disparadas a la pantalla como los subtítulos en vivo, pero de la mente, reproduciendo un monólogo interno que no cede, lo que nos deja explayarnos en poco tiempo y con facilidad, lo cual es muy oportuno cuando tenemos algo que decir urgentemente.
El teclado sirve como control para ciertos tipos de juegos en línea, mi favorito es el de typing attack porque se trata de una pequeña nave (el jugador) que dispara contra palabras invasoras, las cuales sólo puedes eliminar si las deletreas correctamente. Descubrí este juego cuando tenía 14 años y hasta la fecha pienso en él y me gusta jugarlo de vez en cuando. Cuando digo que pienso en él, también pienso en que es muy útil para aprender a escribir palabras en inglés y me doy cuenta de que una vez que matas las palabras difíciles, ya no son tus enemigos, si no tus aliados porque ya las sabes manejar a tu gusto, aunque te hagan batallar en un inicio.
La dimensión de jugabilidad del teclado es infinita, desde lo material hasta lo creativo, para mi es una extensión del lenguaje y de las ideas mismas ya que la mayoría de las cosas que consumimos y nos gustan en algún momento fueron concretadas delante de un monitor y con acelerados movimientos sobre la extensión del tablero, con esa emoción de haber dado con algo que valía la pena ser escrito, un verdadero vehículo de diversión y comunicación simultánea.
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